Que la vuelta al cole es sinónimo de agobios, prisas, estrés, puesta en marcha y sentimientos encontrados, está claro. Pero que llegásemos al punto de la tan conocida ansiedad, jamás lo hubiéramos imaginado. Después del amargor que se te queda al pensar que hace 3 días estabas tumbado bajo la sombrilla y preocupándote solamente de si habrá sitio en ese chiringuito que tanto te gusta para comer, ahora la preocupación es distinta,  toca pensar en si tenemos todo o casi…