La metodología tradicional de aprendizaje se ha centrado en un profesor que transmite la lección y los alumnos que reciben la información pasivamente. En los últimos años, una nueva forma de aprender está ganando popularidad debido a sus múltiples ventajas y beneficios. Se trata del aprendizaje basado en proyectos o A.B.P.

Los alumnos hacen frente a un proyecto —adecuado a su edad y capacidades— que deben diseñar, planificar y realizar en equipo. De este modo, se pretende asignar un rol activo al estudiante, donde el conocimiento se adquiere de acuerdo a unas necesidades y objetivos reales.

aprendizaje basado en proyectos

¿Qué beneficios tiene el aprendizaje basado en proyectos para los alumnos?

  • Mejora la autoestima, la motivación y la independencia. Bajo la supervisión y apoyo del tutor, los alumnos toman conciencia de que son capaces de desarrollar una idea propia y trabajar en ella al mismo tiempo que adquieren conocimientos.
  • Fomenta el pensamiento crítico y la creatividad. Ante el planteamiento del problema o cuestión, tienen que plantear posibles soluciones, valorar los pros y los contras de cada una, y decantarse por una resolución que estudiar en profundidad.
  • Favorece la escucha activa, la empatía y el respeto a otras opiniones. La comunicación entre los integrantes del equipo es uno de los pilares del APB. De tal forma, se propicia el intercambio de ideas, el debate y el alcance de soluciones acordadas.

5 pasos para poner en práctica el aprendizaje basado en proyectos:

  1. Organización de los alumnos y del espacio de trabajo.

    Las aulas están generalmente organizadas en filas orientadas hacia el docente. Por tanto, se dificulta la comunicación y el intercambio de ideas. Reordena la clase de tal forma que los estudiantes se sienten en grupos y puedan disponer de un espacio de trabajo colaborativo. A la hora de formar los equipos, ten en cuenta sus fortalezas y debilidades. Los grupos tienen que ser equilibrados y permitir el desarrollo potencial de cada uno.

  2. Planteamiento de la pregunta inicial y definición del proyecto.

    Adecua el tema y la pregunta a la edad de los alumnos y sus conocimientos. En general, los temas relacionados con el entorno propician la implicación al conectar con su realidad. Una vez seleccionado el tema, plantea la pregunta que guiará todo el proyecto. En este sentido, por ejemplo: dar a conocer nuestro municipio, hacer un parque de juegos inclusivo para todos los niños, concienciar a las personas de no tirar basura a la calle, campaña para cuidar de nuestro bosque…

  3. Indagación y desarrollo de su propuesta.

    Acuerda con los alumnos cómo se va a materializar el proyecto (un cartel, una presentación, una propuesta escrita, una maqueta…). Acompáñalos en el proceso de organizar las tareas, buscar información y contrastarla o la elaboración del producto. No obstante, dales su espacio e independencia: permite que tomen sus propias decisiones y aprendan de los errores.

  4. Presentación del resultado e intercambio de ideas.

    Una vez concluidos los proyectos, organiza una presentación donde cada grupo pueda mostrar y explicar sus resultados. Además, establece un debate entre todos donde se rescaten las mejores ideas de cada equipo y se llegue a una solución conjunta. Invitar a un experto que escuche y valore sus propuestas es una gran idea para aumentar su motivación y autoestima.

  5. Evaluación y conclusiones finales.

    Una vez concluida la experiencia, evalúa a los alumnos de acuerdo a las habilidades y capacidades que han mostrado y desarrollado. Por otra parte, pídeles que se autoevalúen para desarrollar un espíritu crítico. Podéis compartir impresiones sobre cómo se ha desenvuelto la actividad. También hablar sobre lo que más les ha gustado y lo que menos, así como proponer mejoras para el futuro.

En FormaEduca estamos comprometidos con la innovación educativa y queremos hacer del proceso de aprendizaje algo divertido para nuestros alumnos. ¡No dudes en ponerte en contacto con nosotros!